“El colegio estaba bien, yo aprendía con facilidad y desde
allí, por la tarde, iba directamente a las clases de piano. En casa,
prácticamente no hacía deberes. Aprobé todos los cursos, pero eso fue todo. Me
gustaba trepar a un árbol que había en la parte de atrás y sentarme en la casa que mi hermano y yo nos habíamos
construido allí. Teníamos un elaborado sistema de señales para la cocinera, que
era muy buena con nosotros y ataba una cuerda a una canasta y nos subía
golosinas. Años más tarde, cuando tuve problemas, seguí refugiándome en la
misma casa del árbol.”
Te propongo entre charlas hacer un video contando tu vida. Ahora que sabés qué caminos has recorrido, qué has disfrutado y qué has padecido, en qué te has empeñado y a qué has temido. Ahora que más de una generación te debe la vida y seguramente querrán saber de dónde vienen, qué han recibido de sus mayores y cuánto hay de vos en todos ellos.
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