lunes, 30 de diciembre de 2019

Luis Mario Vitette - El Ladrón del Siglo


Así conocí el penal de Punta Carretas, en Montevideo. Y nadie que conozca el penal de Punta Carretas se retira. Nadie deja. Siempre se ha dicho, hasta el cansancio, que las cárceles no son una escuela, que la cárcel no es una universidad del delito, pero, entre vos y yo, sí lo es. Cualquiera que esté preso tantos años sale convertido en un delincuente, aunque sea por escuchar. Aprende modalidades, formas de hacer las cosas, o cómo las hicieron otros, y uno después empieza a razonar cómo es mejor, cómo mejorar el oficio. Y nadie que vaya preso puede salir sin quedar contaminado por todo lo que allí ve. Quien conozca la cárcel en profundidad, como yo, que estuve muchísimos años detenido, es un difícil que no salga manchado. Algunos juzgan, sobre todo el periodismo amarillo diciendo: “Escuela de delincuentes”, y yo siempre digo públicamente: “No, no, no, no”. Pero ahora, entre ustedes y yo, se lo reconozco. Evidentemente, uno allí aprende. Es lo que mama todos los días, es lo que escucha, es lo que ve: otro montón de perdedores iguales que uno, que han dejado la vida detenidos. 

Luis Mario Vitette - El Ladrón del Siglo - Editorial Planeta

viernes, 27 de diciembre de 2019

Ivan Jablonka – Historia de los abuelos que no tuve


"Lo que también afecta a mi padre es que se siente culpable de esa ignorancia: de joven, no experimenta la necesidad de interrogar a sus primos, amigos, vecinos, y cuando estos últimos quieren contarle algo, él les responde que no les interesa. No tiene padres, eso es todo, su sufrimiento no precisa  aliento suplementario. Ahora lamenta no saber nada, no haber querido enterarse de nada, dice con furia: “fui un tarado”. ¿Pero qué se puede hacer? Todos están muertos"


Ivan JablonkaHistoria de los abuelos que no tuve – Libros del Zorzal

martes, 24 de diciembre de 2019

Edith Eger - La Bailarina de Auschwitz.


"Hice algo que no había hecho antes. Llamé a la puerta de la habitación de mi hija Audrey. Estaba sorprendida de verme, pero me invitó a entrar. Ella y sus amigas de natación estaban jugando a las cartas y mirando la televisión.

- Cuando tenía su edad –dije- yo también era deportista – Los ojos de Audrey se abrieron como platos-.  Chicas, son muy afortunadas y bonitas. Saben lo que es tener un cuerpo fuerte. Trabajar duro. Ser un equipo.

Les digo lo que me dijo mi profesora de ballet hacía una eternidad: “Todo el éxtasis de nuestra vida vendrá del interior”. Les di las buenas noches y empecé a salir por la puerta, pero antes de abandonar la habitación, hice un “grand Battement”. A Audrey le brillaron los ojos de orgullo. Sus amigas aplaudieron y vitorearon. Ya no era la madre silenciosa con acento raro. Era la artista, la atleta, la madre a la que su hija admiraba."

Edith Eger -  La Bailarina de Auschwitz. Una inspiradora historia de valentía y supervivencia - Editorial Planeta.

 

sábado, 21 de diciembre de 2019

Carson McCullers - Iluminación y Fulgor Nocturno


“El colegio estaba bien, yo aprendía con facilidad y desde allí, por la tarde, iba directamente a las clases de piano. En casa, prácticamente no hacía deberes. Aprobé todos los cursos, pero eso fue todo. Me gustaba trepar a un árbol que había en la parte de atrás y sentarme en la casa que mi hermano y yo nos habíamos construido allí. Teníamos un elaborado sistema de señales para la cocinera, que era muy buena con nosotros y ataba una cuerda a una canasta y nos subía golosinas. Años más tarde, cuando tuve problemas, seguí refugiándome en la misma casa del árbol.” 

Carson McCullers - Iluminación y Fulgor Nocturno – Seix Barral, Memorias


Edith Eger - La Bailarina de Auschwitz.

"Hice algo que no había hecho antes. Llamé a la puerta de la habitación de mi hija Audrey. Estaba sorprendida de verme, pero me inv...