“Yo me sentía muy orgulloso de ser nieto de alguien tan
importante: el prefecto. Acompañaba al abuelito a ciertos actos públicos –las inauguraciones,
el desfile de Fiestas Patrias, ceremonias en el cuartel Grau- y se me inflaba
el pecho cuando lo veía presidiendo las reuniones, recibiendo el saludo de los
militares o pronunciando discursos. Con tanto almuerzo y acto público al que tenía
que asistir, el abuelo Pedro había encontrado un pretexto para esta afición que
siempre tuvo y que alentaba en su nieto mayor: componer poesías. Las hacía con
facilidad, con cualquier motivo, y cuando le tocaba hablar, en los banquetes y
los actos oficiales, muchas veces leía unos versos escritos para la ocasión.”
Mario Vargas Llosa –
El Pez en el Agua – Editorial Alfaguara


