"Lo que también afecta a mi padre es que se siente culpable
de esa ignorancia: de joven, no experimenta la necesidad de interrogar a sus
primos, amigos, vecinos, y cuando estos últimos quieren contarle algo, él les
responde que no les interesa. No tiene padres, eso es todo, su sufrimiento no precisa
aliento suplementario. Ahora lamenta no
saber nada, no haber querido enterarse de nada, dice con furia: “fui un tarado”.
¿Pero qué se puede hacer? Todos están muertos"
Ivan Jablonka – Historia de los abuelos que no tuve –
Libros del Zorzal

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