“¿Cuál era la causa de que yo odiara las letras griegas, en
las que siendo niño era imbuido? No lo sé; y ni aun ahora mismo lo tengo bien
averiguado. En cambio, me agradaban las latinas con pasión, no las que enseñan
los maestros de primaria, sino las que explican los llamados gramáticos; porque
aquellas primeras, en las que se aprende a leer, y escribir y contar, no me
fueron menos pesadas y enojosas que las letras griegas. ¿Mas de dónde podía
venir aun esto sino del pecado y de la vanidad de la vida, por ser carne y
viento que camina y no vuelve?”
San Agustín – Confesiones – Editorial Losada

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