"Alegría de Pío es un lugar de la provincia de Oriente,
municipio de Niquero, sito cerca de Cabo Cruz, donde fuimos
sorprendidos el día 5 de diciembre de 1956 por las tropas de la
dictadura.
Veníamos extenuados después de una caminata no tan larga
como penosa. Habíamos desembarcado el 2 de diciembre en
el lugar conocido por playa de Las Coloradas, perdiendo casi
todo nuestro equipo y caminando durante interminables horas
por ciénagas de agua de mar, con botas nuevas. Esto había
provocado ulceraciones en los pies de casi toda la tropa. Pero no
era nuestro único enemigo el calzado o las afecciones fúngicas.
Habíamos llegado a Cuba después de siete días de navegación
a través del Golfo de México y el Mar Caribe, sin alimentos,
con el barco en malas condiciones, casi todo el mundo mareado
por falta de costumbre al vaivén del mar, después de salir el
25 de noviembre del puerto de Tuxpan, un día de norte, en
que la navegación estaba prohibida. Todo esto había dejado
sus huellas en la tropa integrada por bisoños que nunca habían
entrado en combate.
Ya no quedaba de nuestros equipos de guerra nada más que
el fusil, la canana y algunas balas mojadas. Nuestro arsenal
médico había desaparecido, nuestras mochilas en su gran
mayoría habían quedado en los pantanos. Caminamos de noche,
el día anterior, por las guardarrayas de las cañas del Central
Niquero, que pertenecía a Julio Lobo en aquella época. Debido
a nuestra inexperiencia, saciábamos nuestra hambre y sed
comiendo cañas a la orilla del camino y dejando allí el bagazo;
pero además de eso, no necesitaron los guardias el auxilio de
pesquisas indirectas, pues nuestro guía, según nos enteramos
años después, fue el autor principal de la traición, llevándolos
hasta nosotros. Al guía se le había dejado en libertad al llegar
al punto de descanso, cometiendo un error que repetiríamos
algunas veces durante la lucha, hasta aprender que los elementos
de la población civil cuyos antecedentes se desconocen deben ser
vigilados siempre que se esté en zonas de peligro. No debimos
permitirle irse a nuestro falso guía en aquellas circunstancias.
En la madrugada del día 5 eran pocos los que podían dar un
paso más; la gente desmayada, caminaba pequeñas distancias
para pedir descansos prolongados. Debido a ello, se ordenó
un alto a la orilla de un cañaveral, en un bosquecito ralo,
relativamente cercano al monte fi rme. La mayoría de nosotros
durmió aquella mañana."
Ernesto «Che» Guevara - Pasajes de la guerra revolucionaria –
Te propongo entre charlas hacer un video contando tu vida. Ahora que sabés qué caminos has recorrido, qué has disfrutado y qué has padecido, en qué te has empeñado y a qué has temido. Ahora que más de una generación te debe la vida y seguramente querrán saber de dónde vienen, qué han recibido de sus mayores y cuánto hay de vos en todos ellos.
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