“Para escribir lo que sigue calzo zapatos de charol por vez
primera desde hace mucho tiempo, zapatos que no consigo llevar por mucho
tiempo, pues me vienen terriblemente apretados. Suelo ponérmelos antes de empezar
una conferencia. El doloroso constreñimiento que ejercen sobre mis pies tiene
la virtud de acentuar al máximo mis facultades de orador. Este tormento agudo y
agobiante hace que cante como un ruiseñor, o como uno de estos cantantes
napolitanos quienes, a su vez, calzan zapatos estrechos. La porfía física
visceral, la tortura avasalladora provoca da por mis zapatos de charol me
fuerzan a derramar palabras repletas de verdades condensadas, sublimes,
engendradas gracias a la suprema inquisición del dolor que padecen mis pies.”
Salvador Dalí – Diario
de un Genio – Tusquets Editores

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