“Amo a Minhoi por encima de todo. La quiero más que a mi
vida. Amo la mágica belleza de su rostro y su cuerpo. Amo su alma, que me hechiza,
llena de misterios y llena de prodigios. Es mi mujer y mi amante y la futura
madre de mi hijo, la que lo traerá al mundo. Y, sin embargo, nuestra
convivencia se hace cada vez más dolorosa. Minhoi es completamente inocente de
nuestras terribles peleas. Toda la culpa es mía. Mis sentimientos son tan
intensos, mi fantasía tan desmesurada y mis reacciones tan violentas, que el
conjunto parece una catástrofe natural que arrasa todo a su paso y no deja atrás
más que desolación. Las fuerzas contrarias que hay en mí se combaten a muerte,
y amenazan con desgarrarme.
A menudo, Minhoi se asusta tanto que no puede hacer otra
cosa que llorar. Luego estira los brazos hacia mí, como si quisiera detener con
sus preciosas y tiernas manos la demencia que me destruye.
También Minhoi me ama a mí por encima de todo. Pero ya no
puede soportar mis pavorosas contradicciones. Todo en mí es desmesurado y
excesivo. También mi amparo. También mi ternura. También mi amor. O por lo
menos así lo afirma Minhoi. La violencia de mis sentimientos apabulla y
trastorna su alma.
-¡Ayúdame! – nos gritamos a veces los dos al mismo tiempo,
mientas nos aferramos el uno al otro como dos náufragos".
Klaus Kinski – Yo necesito
amor – Fábulas Tusquets Editores

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