"¿Cómo es posible poner en orden los recuerdos? Me gustaría
empezar por el principio, con paciencia, como un tejedor en su telar. Me gustaría
decir: “El lugar de partida es éste; no puede ser otro. Pero hay un centenar de
sitios por dónde empezar porque hay un centenar de nombres – Mwanza,
Serengetti, Nungwe, Molo, Ibkuru-. Hay fácilmente un centenar de nombres y lo
mejor que puedo hacer es elegir uno de ellos – no porque sea el primero ni
porque tenga ninguna importancia en el sentido de disparatada aventura,
sino porque resulta que ahí está, el primero
en mi diario-. Al fin y al cabo, yo no soy tejedor. Los tejedores crean. Esto es
un recuerdo, una rememoración. Y los nombres son las llaves para abrir los
pasillos que ya no están nítidos en la mente aunque sigan siendo familiares para
el corazón.
Por lo tanto el nombre será Nungwe – tan válido como
cualquier otro-, apuntado así en el diario, para prestar realidad, ya que no
orden, a los recuerdos."
Beryl Markha - Al oeste con la noche – Libros del Asteroide

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